Comentario
acerca de las declaraciones del secretario de seguridad Berni con respecto a su
solicitud de deportación de los delincuentes extranjeros.
por Marcelo Ricardo Moreno
DNI: 13.481.303
por Marcelo Ricardo Moreno
DNI: 13.481.303
Este es un análisis de las implicaciones ideológicas del reciente pedido de Berni a los legisladores nacionales para que voten una ley que permita la deportación.
Delincuentes
de otros países y delincuentes de otras provincias:
Desde el punto de vista moral no habría que discriminar entre los inmigrantes extranjeros y los provincianos. ¿No sucede que vengan delincuentes desde las provincias, incluyendo asesinos, sólo para cometer sus crímenes y luego volverse a sus provincias? Es posible. De modo que para alcanzar la seguridad deberíamos poder remitir a todos los delincuentes a sus lugares de origen - aunque en verdad sólo los extranjeros quedarían oficialmente imposibilitados de regresar. Pero bien podrían deportarse los delincuentes provincianos a sus provincias, haciendo que deban registrarse a diario y que no puedan salir del país ni viajar en medios de transporte de mediana y larga distancia.
Desde el punto de vista moral no habría que discriminar entre los inmigrantes extranjeros y los provincianos. ¿No sucede que vengan delincuentes desde las provincias, incluyendo asesinos, sólo para cometer sus crímenes y luego volverse a sus provincias? Es posible. De modo que para alcanzar la seguridad deberíamos poder remitir a todos los delincuentes a sus lugares de origen - aunque en verdad sólo los extranjeros quedarían oficialmente imposibilitados de regresar. Pero bien podrían deportarse los delincuentes provincianos a sus provincias, haciendo que deban registrarse a diario y que no puedan salir del país ni viajar en medios de transporte de mediana y larga distancia.
¿Pero todo
eso serviría para mejorar las cosas?
¿Se
encargarían las autoridades judiciales, extranjeras o provinciales, de recluir
a esos delincuentes que les enviamos, o al menos los harán presentarse a diario
para registrarse?
¿Es que deberíamos
acaso preferir a los delincuentes provincianos más que a los delincuentes
extranjeros? ¿Acaso debemos aceptar a los delincuentes de otras provincias sólo
porque estemos unidos como país bajo las mismas leyes? Creo que la idea de
fabricar delincuentes de exportación interprovincial no está contemplada en los
acuerdos entre las provincias que constituyeron nuestra nación, así que no
debería haber ningún problema político en mandar de vuelta a los delincuentes a
sus provincias, como tampoco habría ningún problema moral en enviar los
delincuentes extranjeros a los países de donde provienen.
¿Es la
deportación una solución a la delincuencia?
Esta medida no
resolvería la delincuencia; sólo intentaría retirar a los delincuentes a sus
lugares de origen, y no haría más que empeorar la situación en otros lugares,
ante la posibilidad de que en los sitios de deportación no se trate al
delincuente en función de brindarle un método de readaptación y de inclusión
social que evite su reincidencia, ni se los destine a prisiones que impidan la
reproducción y empeoramiento de la delincuencia.
¿La
responsabilidad es de los legisladores o de los jueces?
El secretario Berni, en su expresión: “Esto responde a la laxitud de la justicia”, nos dice que no hay seguridad jurídica con respecto a no dejar en libertad a los delincuentes. Eso es muy lamentable y seguramente una acusación de tal nivel debería hacer que toda la corporación judicial exclamara su repudio contra tales definiciones del secretario.
Pero tal vez la corporación judicial haga como que no ha oído nada, como siempre lo hace cuando se la acusa de su facilismo en no sancionar penas adecuadas.
O tal vez los jueces digan que la culpa es de leyes laxas, que les impiden dictar sentencias condenatorias sobre los delincuentes; y en ese caso la culpa sería de los legisladores que aprueban esas leyes ineficientes, y por ende la culpa sería de todos los ciudadanos que eligen a esos legisladores.
Pero nunca podrá haber una ley lo suficientemente buena si es que, como dice Berni, hay “laxitud de la justicia” y los jueces tiendan a dejar en libertad a los delincuentes, con muy pocas probabilidades de que se reclamen y se enjuicien entre ellos mismos por tales motivos.
De manera
que el problema son los actuales jueces, corporación de poder que, según Berni,
favorecería a la delincuencia, derivando con ellos a ciertas sospechas de corrupción.
Hay que hacer notar que el gobierno nacional quiso renovar la corporación
judicial, pero eso le fue impedido por los partidos de la oposición, que
sostuvieron que nuevos jueces elegidos democráticamente favorecerían la
delincuencia y la corrupción.
El
prinicpal problema son las cárceles
Pero es
posible que los jueces eviten condenar a los delincuentes no por la aplicación
de ideas liberales en la interpretación de las leyes, ni tampoco por
corrupción, sino para evitar la superpoblación carcelaria, con lo cual el
problema pasaría a ser las condiciones de detención y los gastos que demandaría
brindar cárcel digna a todos los delincuentes. Es decir, de fondo resulta un
problema económico, pero también de moral política porque se trataría de
decidir hacia dónde debe orientarse el presupuesto estatal en forma primordial,
si es que realmente se quiere solucionar la inseguridad. Hay que advertir que,
al darse expresiones como las de Berni, puede pensarse que el secretario está pensando
en ocuparse seriamente y en forma efectiva de eliminar la delincuencia, pero en
realidad la única manera de ocuparse seriamente de esto es reordenar el
presupuesto para la construcción de cárceles dignas, cárceles que ofrezcan
bienestar, comodidad y tranquilidad al prisionero, y le aseguren la atención
social y cultural que mejor lo beneficie en el proceso de su readaptación y de reinclusión
en la sociedad libre.
El juicio
por jurados
En estos momentos se está intentando operativizar jurados de ciudadanos elegidos al azar para dar mayores garantías de adjudicar condenas efectivas a los delincuentes, con lo cual al parecer intenta superarse la posible situación de corrupción o desidia que lleva a la falta de penalizaciones, aunque es posible que ésta obedezca en alguna medida al abuso del criterio sociológico de no encarcelamiento.
Pero el uso de jurados de ciudadanos elegidos por simple azar no garantiza que sus dictámenes vayan a ser más justos que los emitidos por estos jueces actuales a los que Berni alude. Además, en caso de que se obtuvieran mayores condenas de encarcelamiento se aumentaría en mucho la población carcelaria, con un agravamiento en las condiciones de reclusión.
Inconveniente
de las penas reducidas
Una
desventaja obvia que se deduce de lograr condiciones dignas de encarcelamiento
es que afluirían al país muchos delincuentes extranjeros que, ante la
posibilidad de sufrir cárcel en sus países por un número similar de años a los
que puedan ser sentenciados aquí por idénticos delitos, preferirán dedicarse a
delinquir en un país donde la situación de encierro sea en cárceles mucho más habitables.
La única manera de evitar esto sería que el tiempo de cárcel en nuestro país
sea realmente el que corresponda para lograr que el delincuente sea algún día liberado
habiéndose ya convertido en un ciudadano de bien dispuesto a integrarse al
conjunto. Y no que, entre la complicidad de leyes ineficaces, de jueces
inmorales y de densidad de prisioneros, las cárceles resulten servir sólo como
la institución que reproduce y empeora la delincuencia, y como una verdadera
universidad del crimen.
¿Qué ley
hace falta?
De manera
que se necesita una nueva ley, pero no es la que pide Berni, sino una ley que
haga más segura a la sociedad, disponiendo la aislación de los prisioneros por
todo el tiempo que sea necesario para lograr
su readaptación y su reinserción en el conjunto social.
Y también una ley que reordene el presupuesto del Estado hacia encarar las prioridades con respecto a la construcción de nuevas prisiones, donde la reclusión se dé en forma acorde al respeto a la dignidad humana.
Y también una ley que reordene el presupuesto del Estado hacia encarar las prioridades con respecto a la construcción de nuevas prisiones, donde la reclusión se dé en forma acorde al respeto a la dignidad humana.
Votemos
por una ciudad segura y por un país seguro
En una ciudad como Buenos Aires, con importantes carencias de seguridad, falta muchísimo que hacer en cuanto a la optimización y generalización de los sistemas de prevención del delito. Éste es un logro sin dudas impostergable, , pero para alcanzarlo se necesita que sean votadas nuevas autoridades, nuevos funcionarios que verdaderamente quieran detener el delito, y no que sólo tengan por vocación política utilizar al Estado para otorgar grandes ganancias a ciertas empresas privadas, tal cual parece ser el principal y más persistente objetivo del jefe de gobierno Macri.
En las próximas elecciones el voto de los ciudadanos debe estar orientado a elegir a quienes realmente queremos y tenemos la decisión de llevar adelante la ejecución de las más plenas y abarcadoras medidas de seguridad, en cuanto a cobertura económica de los sectores carenciados, a implementar diversos de métodos de prevención del delito e integración de la vigilancia pública, y a una reclusión efectiva y digna del delincuente. Medidas que de inmediato permitan convertir a todo espacio urbano en zona libre de delincuencia. Es decir, haciendo posibles espacios residenciales, de labor, de tránsito y de esparcimiento pensados para el mayor beneficio y merecida placidez de todos los habitantes.
Y lo que primeramente hará posible esto es contar con un amplio personal idóneo que conforme los cuerpos de seguridad, con garantías de no estar ligado a vinculaciones con la delincuencia, ni tampoco influenciado por las obsesiones persecutorias y los prejuicios.
Sólo a
través de elegir a quienes estemos verdaderamente comprometidos en componer una
sociedad que profundice el modelo de justicia solidaria y de defensa de los
derechos cívicos es que la ciudadanía va a encontrar la seguridad, la confianza
y la armonía necesarias para que se respete la dignidad de todos, y para que habitemos
un lugar donde se pueda vivir con libertad y esperanza.
Marcelo Ricardo Moreno
DNI: 13.481.303
20/8/14
Marcelo Ricardo Moreno
DNI: 13.481.303
20/8/14
ÉSTAS FUERON LAS DECLARACIONES DE BERNI:
- 20 de agosto de 2014 - 00:44
Berni quiere
una ley para deportar a los "delincuentes extranjeros"
"Les pido a los legisladores que le den las herramientas a la Justicia para que vuelvan a su país de origen", dijo el secretario de Seguridad desde Balvanera, donde ocurrió un robo.
Cinco delincuentes de origen chileno fueron detenidos este martes
por la tarde tras un tiroteo que se produjo en un intento de asalto
a un supermercado en el barrio porteño de Balvanera, informó el
secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni.
"Eran cinco delincuentes de nacionalidad chilena", informó Berni en declaraciones a los medios, y luego señaló: "Así como la semana pasada estuvimos debatiendo si en la Argentina podemos hacer piquetes en la ruta o no, es el momento de debatir esto. Estos son cinco delincuentes de nacionalidad chilena, hoy detuvimos a otros cinco de nacionalidad colombiana, en modalidad de robo o hurto, pero ¿cuándo se convierten en asesinos? en momentos como estos".
"Este fin de semana detuvimos a 60 delincuentes extranjeros que vinieron a la argentina solamente a delinquir, la mayoría reincidentes. Esto responde a la laxitud de la Justicia. Quiero pedirles a los legisladores, que así como estamos en la calle nosotros todos los días, ponemos todo el esfuerzo... que se sienten a legislar y den herramientas a la justicia para que estos delincuentes que vienen a la argentina a delinquir vuelvan a su lugar de origen", enfatizó Berni, quien aclaró que "no son declaraciones xenófobas".
Asimismo, agregó: "Acá cuando un extranjero delinque, cuando cumple el 50 por ciento de la condena puede ser deportado. El problema es que del 100 por ciento de los detenidos, solo el 3 por ciento tiene un juicio y ni hablar de una sentencia. Les pido a los legisladores que esta suerte de saco roto que nos pasa todos los días, que detenemos delincuentes menores, que en cuestión de segundos pasan a ser asesinos, que le den la respuesta a la sociedad, la que se merece".
Y sobre el hecho de Balvanera, concluyó: "Podría haber sido una masacre, la Policía Federal arriesgó su vida y detuvo a los cinco delincuentes. Estos delincuentes en segundos se transforman en asesinos. No es una declaración xenófoba, pero hay que terminar con este flagelo".
"Eran cinco delincuentes de nacionalidad chilena", informó Berni en declaraciones a los medios, y luego señaló: "Así como la semana pasada estuvimos debatiendo si en la Argentina podemos hacer piquetes en la ruta o no, es el momento de debatir esto. Estos son cinco delincuentes de nacionalidad chilena, hoy detuvimos a otros cinco de nacionalidad colombiana, en modalidad de robo o hurto, pero ¿cuándo se convierten en asesinos? en momentos como estos".
"Este fin de semana detuvimos a 60 delincuentes extranjeros que vinieron a la argentina solamente a delinquir, la mayoría reincidentes. Esto responde a la laxitud de la Justicia. Quiero pedirles a los legisladores, que así como estamos en la calle nosotros todos los días, ponemos todo el esfuerzo... que se sienten a legislar y den herramientas a la justicia para que estos delincuentes que vienen a la argentina a delinquir vuelvan a su lugar de origen", enfatizó Berni, quien aclaró que "no son declaraciones xenófobas".
Asimismo, agregó: "Acá cuando un extranjero delinque, cuando cumple el 50 por ciento de la condena puede ser deportado. El problema es que del 100 por ciento de los detenidos, solo el 3 por ciento tiene un juicio y ni hablar de una sentencia. Les pido a los legisladores que esta suerte de saco roto que nos pasa todos los días, que detenemos delincuentes menores, que en cuestión de segundos pasan a ser asesinos, que le den la respuesta a la sociedad, la que se merece".
Y sobre el hecho de Balvanera, concluyó: "Podría haber sido una masacre, la Policía Federal arriesgó su vida y detuvo a los cinco delincuentes. Estos delincuentes en segundos se transforman en asesinos. No es una declaración xenófoba, pero hay que terminar con este flagelo".
